miércoles, 9 de junio de 2010



Al llegar a casa he descubierto que todavía llevaba ésto. Me recuerda a las válvulas cardíacas que la casa Harkonnen implantaba a sus vasallos en Dune.


Hoy me han operado. No era nada grave. Algo feo había crecido "en mi muslo".

Una operación se ha complicado, así que han tardado en venir a buscarme. Cuando me estaba acostumbrando a llevar esa maldita bata ha llegado el camillero. Me he acostado en su camilla y me ha llevado por pasillos y ascensores mientras yo sólo veía los fluorescentes y distintas texturas del techo pasar (típica imagen de película de hospital). Aunque en la vida me ha pasado de todo, estaba nervioso, y al llegar a una sala en la que todo el mundo llevaba máscara y guantes no he podido evitar tiritar. Al llegar me han pasado a la mesa de operación y me han puesto una vía en la mano izquierda. La gente iba y venía y yo me sentía un poco intruso en mi propia fiesta. Me han sedado y, cuando ya había perdido el conocimiento, me han anestesiado.

En el quirófano hacía frío y todo el mundo era muy amable. Todo ha ido bien.

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